El documento pretende que los cazadores que lleven a cabo la necesaria labor de control de poblaciones lo hagan siguiendo todas las recomendaciones sanitarias.

La RFEC y la Fundación Artemisan han elaborado la ‘Guía de buenas prácticas para el cazador ante la pandemia del Covid-19’, documento que pretende detallar las medidas que se deben adoptar a la hora de llevar a cabo el control de poblaciones por daños (agricultura, ganadería, etc.) que se está autorizando en varias comunidades autónomas.

El documento, que puede descargarse en este enlace y en la web de Artemisan, pretende ayudar a que los cazadores que lleven a cabo la necesaria labor de control de poblaciones, lo hagan siguiendo todas las recomendaciones sanitarias y conociendo las directrices y limitaciones pertinentes, facilitando así a las administraciones públicas competentes el desarrollo de las autorizaciones para el control de fauna por daños.

Ante la disparidad de criterios en función de las comunidades autónomas, la primera recomendación de la guía es que el cazador compruebe en su región las normas dictadas por cada Consejería competente, así como establecer comunicación con el responsable del terreno cinegético donde habitualmente desarrolle su actividad.

A través de un documento de cinco páginas, la guía repasa todas las medidas de precaución necesarias, incluyendo la organización y preparación previa, los desplazamientos, recomendaciones de higiene personal y responsabilidad, limpieza de armas, utensilios y ropa, indicaciones en la salida al campo y también en la vuelta a casa.

Además, la guía incluye un apartado de recomendaciones sobre el uso de perros u otros animales como hurones o aves de cetrería durante la actividad cinegética y otro sobre el tratamiento de las piezas cazadas, tanto ante esta nueva situación provocada por el Covid-19, como las anteriormente existentes y que conviene recordar.

Desde RFEC y Artemisan se insiste en la necesidad de realizar acciones de control de población de especies cinegéticas para evitar daños durante el estado de alarma, una postura que cuenta con el respaldo de numerosos científicos y de más de 50 entidades del mundo rural y de la caza que han firmado un manifiesto conjunto que puede consultarse aquí.